Un Héroe Real

by

stan the man

 

Hablar del fallecimiento de Stan Lee es similar a hablar de la separación de los Beatles, o la muerte de Stanley Kubrick: un artista que avanzó el medio en el que estaba, lo elevó y demostró qué se podía hacer con él. Un tipo que, sin necesidad real de ese esfuerzo, dedicó su vida a demostrar que los cómics podían ser un medio adulto y mainstream, hasta el zeitgeist que tenemos hoy. Una de esas personas cuya mera existencia nos endulzaba al mundo.

_2_stan_leeA la hora del obituario, las palabras sobran. Si estás leyendo esto en Zuplemento, no creo que tenga que explicarte cuál ha sido la importancia de Stanley Lieber en el arte secuencial, ni cuánto le puso para convertir a un medio infantil en un arte hecho y derecho. Habría que ver la vaina en perspectiva: Uno de los peores trabajos que podías desempeñar en los años 50’ era el de artista de cómics. Era una empresa donde los únicos conocidos eran Siegel y Shuster, creadores del superhéroe más famoso de la tierra, pisoteados por su empresa matriz. En farmacias y tienditas, había números de Sheena, El Llanero Solitario y Magnus the Robot Fighter, aventuras pulp de hombres musculosos y mandíbulas cuadradas. Invulnerables y monótonos, Wonder Woman y Superman tenían sus propias aventuras, en la época en que Batman, el mejor detective del mundo, resolvía un robo de pasteles para truncar los planes de un Guasón idéntico en actitud a la bruja del Mago de Oz.

Fue la década del infame código, la autocensura que llevó, de un día para otro, a que gente talentosísima que trabajó toda su vida en cómics, quedara en la calle. Casi todos murieron en el anonimato.

Stan Lee entendió que si el medio estaba muriendo en los 60’, era porque no existía sofisticación narrativa, ni visual, no existía incentivo, ni en ventas ni en fama. Hastiado de su actualidad, se arriesgó a publicar Fantastic Four, junto a Jack Kirby, y cambió a la industria para siempre.

Sus cómics no estaban dirigidos a niños, sino a un público adolescente, con el que Stan además conversaba directamente en su famoso “Soapbox”. Los Cuatro Fantásticos no se llevaban bien entre sí, tenían complejos psicológicos y se enfrentaban tanto a enemigos extravagantes como a sus propios demonios. En 1966, se publicó la Trilogía de Galactus, un arco argumental en el que Reed y compañía se enfrentan a un enemigo invencible. La vaina incluía elementos que hoy son obligatorios: ambientado en un mundo real (y no en ficticias Metrópolis o Ciudad Gótica), la narrativa iba de la mano con un arte que explotaba el formato, en un universo compartido.

Stan-Lee-appreciationCompara a un personaje de cómics de los 60’ con lo que Marvel hacía: Peter Parker se odiaba. Era torpe, flaquito y le tenían un bullying inclemente. La chica que le gustaba no le paraba, era huérfano y pobre. Bruce Wayne jamás tuvo que preocuparse por hacer un repelente de tiburones, porque era millonario; hay un episodio temprano del Hombre Araña en que, deprimido y recién acoñaceado por el Vulture, Peter se da cuenta de que no hay más plata para comprarle medicina a su tía May. Se siente culpable e impotente. ¿Qué beneficios le reporta pelear contra genios malignos, si eso no paga las cuentas?

Ah, pero es que su indiferencia y sed de billete indirectamente mató a su tío.

Ahí está el núcleo del personaje. Peter Parker necesita luchar contra el crimen, por una injusticia que lo atormenta. El personaje tiene personalidad, parroquia.

¿A quién se le ocurre hacer una serie de un superhéroe negro en los años 60’? ¿Hablar de drogas, cuando el código lo prohíbe expresamente? Marvel era una empresa creciente, con mucho qué perder, pero Stan creó una metáfora del racismo, donde se odia a un segmento de la población por nacer con genes diferentes. Temas adultos. Stan Lee lo vio, lo reflejó y triunfó. Echó el cuento sin subestimar al lector.

Pero es que, además de escritor y editor, era tremendo vendedor. Era él quien promocionó sus títulos, recordándote que están dibujados por Jack “King of Comics” Kirby.

Antes de esta práctica, los cómics no indicaban su autoría.

image-1Para un momento y piensa en eso. Cuarenta años de industria donde, si querías seguir a un artista o autor particular, te tocaba sentarte y comparar revistas, buscando coincidencias. Stan generó un nexo directo con sus “true believers” y eso dio paso a convenciones donde los fans de Marvel iban a conocer a John Romita y a Steve Ditko, los primeros eventos que pasarían a ser el moderno Comic-Con. George RR Martin, Chris Claremont y Frank Miller estaban entre esos primeros feligreses.

Stanley Lieber fue lo que todos deberíamos aspirar a ser, como artistas y personas, un verdadero héroe que nos inspira a través de su ejemplo. En el año 2000, un periodista se le acercó en el estreno de la Spider-Man de Sam Raimi, y le dice “Dime la verdad, ¿cuánto estás haciendo con esta película?”

“Ni medio” dijo Stan.

“No te creo”.

“En serio, los derechos del personaje son de la compañía, no míos. Pero está bien, ya no me molesta. He tenido una buena vida”.

Es la vida que te mereciste, padre.

Una respuesta to “Un Héroe Real”

  1. karakenio [Ze] Says:

    Buen estreno escribiendo por acá pana. Bienvenido al staff del Blogzup: una de las maneras más expeditas de contraer sida.

    Con Lee tengo una especie de relación odio-amor, pero no es odio, sino que no me le jalo bola 100%
    #Ditko

    Ya me voy a spamear el artículo por acá: http://www.fb.com/groups/Zuplemento

    Ze

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