Reportaje: “El Medio olvidado por los Medios” por Valentina Hernández

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Buen título y excelente párrafo final. La declaración de Rodolfo Hernández, para el debate:

(…) iniciativas en la web como Zuplemento o Cómic Mitos Urbanos son sólo un entretenimiento para sus editores, más no un esfuerzo real por hacer de ello un negocio. “Yo no sé si ellos perciban dinero por eso. Me parece que no. Por eso no se puede decir que esas manifestaciones sean parte de la industria del cómic”, concluye.

El artículo completo (para un trabajo universitario) a continuación: 

SIN APOYO, EL CÓMIC VENEZOLANO AVANZA POR SU CUENTA

El Medio olvidado por los Medios

A pesar del nuevo auge que ha tenido en la web,
el cómic nacional continúa siendo una expresión
artística menospreciada y underground

VALENTINA HERNÁNDEZ. Al decir “cómic”, es probable que lo primero que venga a nuestra mente sea Superman, Los Hombres X, Batman o algún otro de los múltiples superhéroes norteamericanos de los cuales se produce al menos una película al año. Si acostumbramos leer el periódico todos los domingos, quizás nos acordemos también de Archie, de Pepito y Pepita, de Rabanitos o de Calvin y Hobbes. Con un poco de suerte y si nos esforzamos, recordaremos que Quino también es un historietista y que Mafalda probablemente es nuestro comic favorito. Pero, lo cierto es que son muy pocos los venezolanos que al pensar en cómics recuerden al Capitán Guayana, a la Yuleizi o a Super Alzado.

El cómic nacional ha logrado pasar desapercibido para la mayoría de los venezolanos. Nos cuesta imaginar que María Lionza y la Sayona pueden ser las heroínas de unas historietas hechas en Venezuela. Sin embargo, los artistas del género continúan luchando por entrar en el imaginario colectivo y, con el auge de las nuevas tecnologías han hecho todo lo posible por abrirse un espacio.

Ni Rayma, ni Zapata

El que piense que el cómic ha tenido un papel protagónico en los medios y hable de personajes importantes como Pedro León Zapata o Rayma Suprani, está confundiendo a la caricatura con el cómic. Aunque se trate de dibujos, ambas cosas están lejos de ser lo mismo, y no es cuestión de temáticas, porque la historieta puede también ser humorística: lo que los hace diferentes es el carácter secuencial del cómic.

La historieta es, como su nombre lo indica, narración. Aunque esta narración se dé con dibujos, no es secundaria a él. La caricatura, que se resuelve en una sola viñeta, no es capaz de contar las largas historias ni construir los complejos personajes característicos de los cómics. Es por eso que la caricatura siempre será una caricatura mientras que la historieta puede ser una novela gráfica, explica Sammy Rodríguez, dibujante e historietista venezolano, editor de la revista Venezuela en Cómics.

Es obvio que la caricatura es el recurso gráfico más utilizado en el país. A lo largo de la historia, el cómic ha estado subordinado a ella y se ha desarrollado bajo su sombra. Mientras los medios impresos publican historietas americanas, las caricaturas son siempre hechas por venezolanos, ya que son vistas como medio de expresión para la opinión y la crítica. Beatriz Cáceres-Pefaur, profesora de Historia del Arte en la Universidad de los Andes, explica en uno de sus trabajo acerca de la comunicación visual en el país, que los medios de comunicación prefieren el humor en una viñeta por encima de la historieta puesto que implica un esfuerzo mínimo por parte del lector y lo impacta con mayor facilidad y rapidez. Ésta es una de las posibles razones del desarrollo fragmentario e intermitente del cómic que la profesora de la ULA identifica.

Así, en Venezuela, mientras que la caricatura es crítica, reflejo de la situación social y política de la nación, el cómic termina siendo el entretenimiento de los niños en el periódico, un entretenimiento, además, que es proporcionado por autores extranjeros. Esa es la situación que han fomentado los medios de comunicación impresos hasta la actualidad.

Un poco de historia

El cómic venezolano comienza a aparecer esporádicamente a principios de siglo XX en los diarios y en algunas de las revistas culturales más importantes de la época, como Élite y el Cojo Ilustrado. No obstante, no es sino hasta 1923 en que empieza a publicarse la revista Fantoches de Leoncio Martínez, que el cómic comienza a utilizarse como medio de expresión de la realidad política y social del país. En Fantoches se publica Pinocho del mismo Leoncio, que será la primera historieta con cierta periodicidad sostenida.
Desde sus inicios, la historieta en Venezuela estará vinculada al periodismo impreso y a la caricatura, y se valdrá del humor como forma de crítica social. Es por eso que, durante los últimos años del gobierno de Gómez, el género incipiente fue progresivamente silenciado y desterrado de los medios. Beatriz Cáceres-Pefaur, dice al respecto: “Esta situación va a facilitar la introducción de las historitas norteamericanas comercializadas por King Features en los diarios, tal como son los casos de La Esfera, y El Universal, entre otros”.

Luego de la muerte de Gómez y durante todos los años 40, la prensa fue evolucionando de acuerdo con el modelo norteamericano de hacer periodismo. La misma Beatriz Cáceres-Pefaur explica que esta nueva forma de hacer prensa favorecerá el predominio de cómics americanos, los cuales se vendían a bajos precios a los diarios venezolanos para su publicación. “Esta situación va a significar un obstáculo para el cómic venezolano, que hasta ese momento no ha logrado consolidarse a través de contenidos y personajes permanentes, por lo tanto no puede garantizar una continuidad en su aparición”, concluye. Sólo publicaciones como el ya mencionado Fantoches y El Morrocoy Azul de Claudio Cedeño, le darán importancia a la historieta y al humorismo gráfico hasta el punto en que éstas serán parte importante de su contenido. En esta última se darán a conocer importantes dibujantes como Churucuto, Lezama, Pardo, Sancho y Muñoz Falk.

Con la pérdida de la importancia de las revistas culturales y los semanarios humorísticos, desaparecen los escasos espacios para la difusión del cómic criollo. Las historietas sobreviven en algunas campañas publicitarias. En los periódicos aún pueden leerse los suplementos de historietas, pero en ellos el talento nacional no está presente: sólo artistas extranjeros llenan sus páginas. Ésta será la situación del comic venezolano hasta la década de los 80, en la que parece tomar un nuevo impulso con El Náufrago y con la Revista Clips.

El Náufrago es una historieta del artista Jorge Blanco que aparece en 1980 en El Diario de Caracas y que se publicará durante 20 años consecutivos en los periódicos más importantes del país. Este silencioso y amigable personaje que vive apartado y feliz en una isla desierta, se convertirá en la imagen de distintas instituciones y campañas publicitarias. El Náufrago fue la portada de cuadernos, el estampado de camisetas, la imagen de algunas tarjetas telefónicas y hasta el protagonista de su propio juego de mesa llamado ¿Dónde está el Náufrago?. Esta historieta le concedió a su creador el Premio Pedro León Zapata en 1995 a la mejor caricatura del año. Sólo deja de ser publicada cuando Blanco se muda a los Estados Unidos para dedicarse a la escultura, su más grande pasión.

La Revista Clips, por su parte, surgió en 1987 por iniciativa de Sandro Bassi y Juan Carlos Darias, y fue la primera publicación especializada en cómics en el país. Totalmente dedicada a las historietas, Clips reunió a los mejores ilustradores e historietistas venezolanos de la época como Mauricio Lemus, Lindoro Vera, Rodolfo Hernández, Walter Sorg y Teddy Thomas, entre muchos otros más. Clips, con portadas a full color y papel glassé, fue, desde el comienzo, una publicación seria y ambiciosa. Es por eso que, a pesar de que sólo tuvo 8 ediciones, es una de las referencias más importantes del cómic nacional y objeto de culto entre los historietistas. Rodolfo Hernández, ilustrador y artista del cómic, opina que después de Clips no ha habido nada parecido: “Esa fue la única iniciativa seria e importante en el país”, asegura.

La nueva ola

Con la desaparición de la Revista Clips se acaba uno de los espacios más importantes del cómic nacional. Así, a pesar de que los artistas continuaban con sus proyectos particulares, la historieta se mantendría desatendida por lo medios impresos del país. No es sino hasta el año 2002 en que los historietistas venezolanos se cansan de esta situación y organizan, en el Celarg, un evento llamado Venezuela en Cómics: Estamos listos, en el que expusieron sus obras e invitaron a los periódicos nacionales a acercarse. La idea era que las historietas en los diarios fuesen de autores venezolanos.

“Ningún periódico fue, pero fue muy bueno porque se hizo un taller de cómics, un evento y una exposición, que lo que destapó está sucesión de convenciones de cómics que se han hecho a continuación”, explica Sammy Rodríguez. “Esa fue la primera convención que se hizo en Caracas y para mí, fue la mejor, porque se hablaba del talento nacional”.
Ciertamente la convención impacto fuertemente a Sammy porque a raíz de ella decide editar el primer número de su revista, en la cual participaron autores como José Lara, Julio López “Hallaco” y Rodolfo Hernández. “Recibí un patrocinio de Fundarte que me ayudó a imprimir parte de la revista y el resto lo puse yo de mi dinero. Todos los demás número han salido de mi bolsillo. El problema es que en Venezuela la gente quiere sumarse a los proyecto cuando están consolidados, pero nunca quiere crearlos”, explica Sammy.

Con ocho ediciones publicadas y una novena entrega por salir, Venezuela en Cómics es una de las revistas más emblemáticas de comics en el país y la primera en impulsar el nuevo entusiasmo por este arte. “Yo creo que los frutos ya están rindiendo porque yo estoy haciendo algo que ninguno de los que se hacen llamar venezolanos están haciendo. Voy a empezar a buscar patrocinio. Tengo que empezar a verlo desde el punto de vista mercantil porque creo que ya 8 ediciones pagadas de mis bolsillos son suficientes”, dice Sammy cuando habla de sus planes a futuro.

Pero Venezuela en Cómic no es la única iniciativa de esta clase. Después de ella han surgido una serie de revistas especializadas cuyo principal objetivo es difundir el talento nacional. El colectivo Zuplemento y su publicación El Suplemento de Zuplemento, que sale todos los domingos de forma digital a través de su blog, es uno de los mejores ejemplos. Un grupo de jóvenes de distintas facultades de la UCV, Sergio Almendro, Miguel Salguero, Alfredo Rojas y Florencio Quintero, luego de darle vueltas al asunto, decidieron publicar en diciembre de 2005 el primer y único número impreso del proyecto que posteriormente continuaría en la red.

“El blog hoy en día tiene 18 redactores; y para nuestra edición online llamada El Suplemento de Zuplemento han participado hasta la fecha más de 100 artistas de cómic venezolanos (pasando de nóveles a consagrados)”, explica Almendro, conocido como Karakenio o Ze, en una entrevista vía correo electrónico.

Desde su nacimiento hasta el día de hoy, Zuplemento, además de editar semanalmente su suplemento de historietas, ha participado en varias convenciones, incluyendo la Feria Internacional del Libro (FILVEN), organizada a finales 2010 en el Parque del Este, en la cual se dedicó un espacio al cómic nacional. De igual forma, han organizado junto a Faber-Castell el primer y el segundo concurso de manga ¿Quién es tu héroe?.

Otra gran publicación con una de las propuestas más interesantes es Cómic Mitos Urbanos, a cargo de Carolina Rodríguez, Rafael Marquina, Patricia Rojas, Adriana Barrios y Dayana Buitrago, un grupo de jóvenes merideños que se interesan por plasmar en el cómic a los personajes más emblemáticos del imaginario criollo. En su blog se definen como “un proyecto Editorial y Expositivo que plantea investigar fenómenos locales parte del contexto venezolano y latinoamericano teniendo como línea específica el desarrollo de personajes con cualidades de mitos, leyendas, crónicas o cargas de importancia que establece el uso en la oralidad”.

Así, cada una de las ediciones de Cómic Mitos Urbanos es resultado de una convocatoria a los artistas nacionales para que desarrollen en historieta la historia de algún mito o leyenda. La primera edición en 2005 hablaba de Machera, un ladrón merideño que es tenido como santo por muchos ya que, como Robin Hood, robaba a los ricos para dar a las personas de su barrio. En 2006, la segunda edición incluye trabajos de distintas partes de Latinoamérica acerca del Doctor Knoche, un investigador que vivió aislado en una suerte de mausoleo en el Ávila, donde diseñó una nueva técnica de momificación. Finalmente, la tercera edición tiene como heroína a María Lionza y cuenta con más de 20 colaboradores tanto nacionales como internacionales.

Un medio abandonado

Las iniciativas en el cómic nacional siguen proviniendo de los mismos artistas. Son ellos los que, con mucho esfuerzo, recopilan y editan sus propios trabajos y los de sus compañeros. Es su dinero el que financia los proyectos que dan a conocer el talento nacional.

Rodolfo Hernández asegura que no se puede hablar de un movimiento o una industria del cómic en el país. Para él es necesario que primero se sienten las bases que permitan su posterior desarrollo. “Primero tiene que haber editores y luego tiene que haber presupuesto. No es posible que tú estés costeándote tus propios proyectos. Entonces inevitablemente terminas buscando otras alternativas. Por eso es que nosotros terminamos trabajando en Japón, en España o en Estados Unidos, porque ahí hay respuesta y la base está creada”, explica el artista. “La situación actual del comic en Venezuela es que no hay situación. Hay unas iniciativas singulares que se encargan de producir cosas, pero con todas las dificultades que puede encontrar una iniciativa singular en un ambiente tan árido como éste”. Para él, las iniciativas en la web como Zuplemento o Cómic Mitos Urbanos son sólo un entretenimiento para sus editores, más no un esfuerzo real por hacer de ello un negocio. “Yo no sé si ellos perciban dinero por eso. Me parece que no. Por eso no se puede decir que esas manifestaciones sean parte de la industria del cómic”, concluye.

Pero Sergio Almendro opina que el desarrollo del cómic depende en gran parte de la iniciativa de sus mismos artistas. “Hace 10 años prácticamente no había ninguna publicación, es decir, algo se ha avanzado; de todos modos en comparación con otros países nos falta todavía (un ejemplo cercano: Colombia)”, declara el editor. El estado actual de la historieta venezolana es también responsabilidad de sus autores. “De haber iniciativas de calidad y contundencia por parte de los artistas, pudiera criticarse más enfáticamente la falta de apoyo”, asegura. Sin embargo, está de acuerdo en que podría haber mucho más propuestas provenientes del sector público y privado.

Daniela Paolillo, fanática del género y dueña de la importadora DPX Cómics, piensa que, aunque efectivamente hay talento, en el país no están dados los medios para una industria nacional o para que los artistas criollos pueden vivir de su trabajo. Daniela explica que “el cómic nacional está en pañales. Hay varias iniciativas pero son todas muy aficionadas, no llegan a tener regularidad de impresión y los productos no son desarrollados para que tengan una continuidad”. Es por esta razón que los fanáticos nacionales parecen interesarse más por los trabajos provenientes de otras partes del mundo. DPX Cómics se encarga desde el 2005 se cubrir esa demanda.
Tanto Sammy, como Rodolfo, Daniela y Sergio están de acuerdo en que los espacios de difusión para el cómic en el país son insuficientes. Mientras los primeros tres aseguran que estos espacios son prácticamente inexistentes, pues las historietas han ido desapareciendo de los kioskos y perdiendo su lugar en los medios, Sergio enfatiza su presencia en la web. “Pudiera haber más, claro”, dice al referirse a estos espacios, pero sin duda cree que los cómics están vivos y encuentran un lugar en Internet.

Cojeando hacia el futuro

Daniela, fanática del cómic independientemente de su nacionalidad, sólo espera que éste continúe difundiéndose y que sus costos de importación o producción nacional se abaraten con el fin de llegar a más personas. “Yo espero que más gente se interese por los cómics y los apoye comprándolos para que se difunda más por el país”, dice cuando se le pregunta cómo será el escenario del comic a futuro. Mientras tanto, asegura que DPX Cómics continuará trabajando la difusión de este arte a través de su página web y con la organización de eventos de gran magnitud como la segunda edición de la convención Caracas Cómic Con.

Los artistas no ven hacia el futuro con el mismo entusiasmo. “En Diciembre me voy a ir a la Cómic Con de Nueva York con mi revista bajo del brazo. Allá la promociono y la regalo. Nadie es profeta en su tierra. El talento venezolano se reconoce más afuera que aquí y eso siempre va a ser así”, asegura Sammy cuando habla del futuro de Venezuela en Cómics. Rodolfo, por su parte, continuará editando un libro que él mismo quiere publicar e insiste en la necesidad de un cambio profundo en la idiosincrasia venezolana para que la historieta, y cualquier forma de arte, prosperen realmente en el país.

“El escenario a futuro, al igual que el del país se ve negro; aunque eso no quita la posibilidad que artistas muy talentosos nacidos acá puedan desarrollar su obra por otras latitudes, como ocurre hoy día”, declara Sergio, quién confiesa que sus planes a futuro son comer pizza y comprar un pinball. Sin embargo, a pesar de todo, piensa que se debe seguir intentando. Sin dudarlo asegura: “Para hacer cómics no hace falta más que lápiz y papel para hacerlos, así que no hay excusas para malos trabajos”.

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11 comentarios to “Reportaje: “El Medio olvidado por los Medios” por Valentina Hernández”

  1. cayoluciano Says:

    ¿Pepito y Pepita? Jajajajaja…. ¿No será Lorenzo y Pepita? (o Blondie, si se desea aparentar ser muy sabiondo). Valentina Hernández parece que no lee suplementos desde hace muchísimos años.

  2. krugos Says:

    Bueno, Ze, cuando tengas el pinball yo llevo la pizza.

  3. karakenio [Ze] Says:

    Lei como 3 veces el artículo y no cai en cuenta de lo de “Pepito y Pepita” jaja.

    @ Krgs: Ya lo tengo =)

    Ze

  4. Noiryaguara Says:

    Está bastante bueno y completo el artículo.

    Me resultó bastante antipático el comentario de Rodolfo Hernández. Estoy haciendo un gran esfuerzo para no responder con otro comentario antipático tipo “si quieres negocios, vete pa Marvel, si es que te aceptan”. Más allá de la situación deplorable en la que vivimos en la que prácticamente nadie, ni siquiera los profesionales, pueden vivir de sus publicaciones impresas, cuando de milagro logran costeárselas; no se puede juzgar los comics, los buenos comics, por el mero hecho de si están o no están insertos en la industria. Algunos de los comics más arrechos que se han hecho han aparecido al margen de la industria y no por ello son menos válidos. Sí me parece que es necesario que quien quiera sacar dinero de su vaina, pueda hacerlo; pero no puedo aceptar el tono despectivo respecto a los que no tengan ganancia de su trabajo (la aspiren o no). Además, creo que cuando alguien se desvela como Ze para sacar la publicación digital, es una falta de respeto llamar lo que él hace “sólo un entretenimiento”.

    Ze: Lo de “sólo hace falta lápiz y papel” es un poco exagerado. Entiendo lo que quieres decir, pero en cuanto materiales, falta más que eso si quieres publicar (escáner, PC decente y conexión si publicarás en Internet; tinta, hojillas de precisión, una regla metálica y un fotocopiador barato si quieres hacer un fanzine). Es poco lo que hace falta, pero no es lápiz y papel y ya; y lo digo porque aunque uno pueda a veces esforzarse y resolver, cuando uno ha carecido de alguno de estos materiales en serio el gasto de energía ha sido el doble. Sé que no soy el mejor ejemplo debido a mi inconstancia, pero creo que son factores a considerar.

    Tras una lectura superficial, acoto algunos detallitos que hay que corregir:
    -Lo de Lorenzo y Pepita que ya te comentaron.
    -Los dos concursos de Faber-Castell no tuvieron el mismo nombre.

  5. krugos Says:

    Ze: Excelente, cuando salga un chance cuadramos algo, la pizza va.

  6. soyjesustorrealba Says:

    mmmm, lo de Rodolfo tiene varias lecturas, me abstendré de opinar al respecto. Por otro lado aunque en general está bastante aceptable para quien desconoce ciertos detalles de la movida nacional, veo que hay fallas en el artículo,como éstas:

    1- Todos los que cuentan la historia del cómic nacional saltan indefectiblemente del Morrocoy Azul a Clips, no sé si es que se leen un mismo texto y como no investigan bien el error se reproduce, pero se llevan en los cachos a la época de Sancho y sus publicaciones, a los cómics de Tricolor y a la muy importante serie de revistas de humor picante de Alberto Vivanco, se maman 3 décadas de publicaciones de la forma más desmelenada, por qué????.
    2- Por qué motivo se van a una sola fuente? toman todos los datos de una o dos personas y en consecuencia terminan defendiendo un sólo punto de vista, me explico: Sammy Rodríguez, Rodolfo Hernández y Daniela Paolillo, o sea, un sector bien claro y definido, necesito ampliar? nada en contra de ellos 3, de hechos son buenos amigos, pero sus puntos de vistas difieren sustancialmente de los del resto. Al menos se coló Ze.

  7. Noiryaguara Says:

    Tower: Sí, el motivo es que en las fuentes oficiales también se comen ese período. Por lo menos, de Sancho ya debe haber un buen registro debido a algunas entrevistas y charlas suyas que se han grabado y lo que él mismo ha publicado en sus compilatorios; pero sobre Alberto Vivanco no he visto nada (!), sólo oído testimonios de lectores. No he encontrado textos sobre los comics de las Tricolor pero no debe ser tan difícil esbozar algo basándose en un arqueo directo y general de la publicación. Eso y hemerografía.

  8. Carolina R Says:

    Estoy de acuerdo en que hay que profundizar con respecto a la historia del cómic en Venezuela, sobre todo porque tal cual como dices se está repitiendo algo en lo que inclusive yo incurrí cuando escribí el artículo sobre ello en el 2006 y en lo cual ando trabajando y no es nada fácil. Por otro lado, como editora de cómics mitos urbanos, debo decir que la información que colocaste en muchos de sus casos no es tan genérica como lo que aparece en el blog y cuando quieras puedes contactarnos para poderte dar mas información. Luego, para poder hablar de industria habría que empezar por hablar de movimiento o de iniciativas que puedan encontrar eco en el público lector con el que nos enfrentamos hoy en día y en eso coincido con Sergio, había que empezar por retomar, hacer y proponer dentro del actual desolado escenario que vemos cada día tiene u poco más de proyección.Una muestra de ello fue la presencia en la FILVEN pasada en la cual tuve la oportunidad de trabajar e inclusive poder traer autores de la talla de Trillo (recientemente fallecido) o Liniers inclusive…y por allí es por donde iría el asunto. En hacer, proponer, generar ese movimiento y esos espacios de reconocimiento y autoreconocimiento ya que nada hacemos imitando grandes industrias con las cuales no podemos competir ni siquiera emular….jamas podría haber costeado el proyecto desde mi propio bolsillo, pero si requirió de movimientos para buscar de aquí de allá para lo básico (imprimir, exponer, generar un poco de ruido), tampoco es simple entretenimiento, ya que por lo menos en el caso de cómics mitos urbanos, tiene intereses que van más allá de la publicación…actualmente la gran nueva lucha es poder pagar a los autores, para justificar todo aquello por lo que hemos creado…y en eso andamos con el Colectivo de Creadores de Cómics, uniendo esfuerzos para poder hacer lucrativo este arte, que como muchos, requiere de mucho más que ganas de entretenimiento…. les invito a leer este artículo, ya que de eso estamos conscientes hace rato: http://comicmu.blogspot.com/2011/05/el-tema-historietas-si-las-comiquitas.html
    Caro

  9. El Desconocido Redlum Says:

    nada nuevo bajo el sol……..

  10. adrian9 Says:

    estoy de acuerdo con jesus, hay una corriente de pensamiento muy marcada , el comentario de rodolfo estuvo de mas, clips fue muy bueno (tuve la chance de leer dos numeros) pero el comic venezolano no se quedo congelado en el tiempo.
    la inciativa de venezuela en comics es muy buena,y en mi muy humilde opinion de una calidad cuestionable (no en contenido , sino impresion, maquetacion, bla bla). espero que siga mejorando y por muchos años mas.
    se lo he dicho a Ze par de veces, lo que hace y ha hecho con zuplemento es lo mas de pinga que he visto desde que ando por ahi en el mundo del comic, esta claro que la revista debio continuar (tambien se lo he reclamado) en cuanto a calidad se lleva por los cachos a todos, publicar autores todas las semanas y reunirlos en este espacio es tremendo aporte.

  11. soyjesustorrealba Says:

    Noir. Fuentes oficiales? hablo de algo que pasó hace menos de 50 años y que además está registrado en los impresos, no del antiguo Egipto ni del Jurásico. Con buscar a los autores y preguntarles la información será abundante (Alberto Vivanco por ejemplo está hasta en facebook). Amén de irse a revisar las revistas, pues. Yo no soy historiador sólo uso la lógica. Yo me la paso comentando de estas publicaciones que leía de chamo y se me quedan viendo como el que ve lluvia caer sobre la pradera, con ojos de “chivo comiendo tamarindo” como decían en mi época jajajajajajajaja. No es por criticar pero no veo excusa en esto.

    Acerca del otro tema me acabo de enterar que la revista Etnica está de sexto lugar en ventas de cómics en Argentina, eso es buena señal. Concuerdo con el punto de vista de Caro al respecto. Pero agregaría que si el nivel de la publicación es excelente en todos los sentidos y tiene un buen enfoque de marketing pueden surgir sorpresas alentadoras.

    Por mi parte agradezco ampliamente a Comic MU, a Zuplemento y Etnica el esfuerzo que están haciendo. De hecho me parece que se nota un cambio ya en la movida del cómic nacional

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